jueves, 5 de mayo de 2011

Elogio de la normalidad.

Sigo sosteniendo
que soy una persona normal.
Soy una persona normal
que escribe historias normales.
Nunca he dicho que soy literata,
ni que sé escribir cuentos.
Soy una persona normal
que vive en un país normal.
No he dicho que soy "derechista"
o "izquierdista";
soy una persona normal
que acepta una realidad capitalista normal,
porque sabe
que no sirve matarse
para lograr un cambio normal,
por eso no me importa celebrar
el día de la mujer
o febrero 14,
no me escudo en decir
que son fechas
para la sociedad de consumo.
Pero no soy consumista,
aunque tampoco activista;
creo, normalmente,
que una solución existe solamente
si la puedo efectuar.
Soy una persona normal
que escucha música normal...
ésa, que no necesita de contacto corporal
para hacerse sentir
en los recovecos más profundos del alma.
Soy una persona normal
que tiene un oficio normal,
que ama el periodismo normalmente.
A veces el amor
produce actitudes normales.
Soy una persona normal
que lee normalidades
porque las cosas raras
no llegan a los corazones normales.
Sí, tengo un corazón normal
que no teme tener en frente al histrionismo
y seguir existiendo.
También, tengo una vida normal...
como, duermo,
respiro, parpadeo;
sobrevivo
y me da por vivir de vez en cuando,
pero las personas normales
también tienen días neutros.
Soy una persona normal
que tiene un cuerpo normal:
los dos ojos, la boca,
las extremidades completas,
no pueden hacerme menos digna;
de pronto incapacidad,
pero eso es otra cosa normal.
Estoy en un mundo normal
del que soy consciente,
no soy un fantasma
ni un recuerdo solamente...
Normal, pero eso sí,
en mi cabeza muy presente,
que ni común
ni corriente.
Soy una persona normal
porque un día descubrí
que admitirme rara
me hacía más normal todavía;
quien me llame extraña...
a lo mejor le sepo así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario