Y de nuevo borraré aquel día del calendario.
Otra vez fingiré quedarme en la nada
mientras las cursilerías pasan,
esconderé los detalles
y las palabras consideradas
-no dichas-.
Meteré a los pensamientos que te llaman
en una gabeta,
y me clavaré en la cara
una sonrisa,
una conversación fluida,
una despedida sin azúcar.
También dejaré que las musas
se vayan,
coseré las lágrimas
y me haré un bonito collar con ellas...
así podré llevarlas siempre conmigo
y de paso, mis ojos descansan.
Ellas me recordarán lo mucho que te añoro,
y reemplazarán en el lente del caleidoscopio
la imagen de tus desplantes,
por una menos bizarra,
tal vez aquel cuadro de después de la película.
Fue lindo,
porque no sucedió en uno de esos días...
los que fueron borrados del calendario,
los que hasta hoy se esfuerzan por salir.
Y cuando salen quiero atar las palabras
que de mi boca se escapan,
o que de mis manos corren decantadas,
con tal de no causar molestias...
recuerda que tenemos una ninfómana en casa.
Mañana borraré de nuevo la fecha,
esa que dejó de importarme,
esa que nunca será mencionada...
y me sumergiré en un libro
o aprenderé a nadar en una olla con sopa hirviendo,
mientras regreso a este tiempo
y para nuestro amor se retoma el conteo.
-Te amo, feliz 14 de noviembre-
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