Es tarde.
Nuevamente tarde.
Siempre tarde.
Tarde para leer
y en más de mil letras solo captar
las que componen tu nombre.
Tarde para cambiar vidas,
transformar costumbres,
vestirse y salir de prisa.
Tarde
para dedicatorias sin alcance.
Es pronto.
Pronto para un choque eléctrico
a un par de corazones sanos.
Pronto para connotar una aventura suicida.
Pronto para sentir frío
cuando todo es cálido,
pronto para la necesidad
en medio de la abundancia.
Pero sigue siendo tarde...
tarde para irrumpir
tarde para sentir
tarde para definir.
Siempre el momento equivocado.
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