
¡Ah, quiero gritarte!
Aborrecerte
o ser capaz de ignorarte...
odiarte en el enojo
porque así podría olvidarte.
Disgustarme con las camisetas rojas,
las mochilas negras
y las uñas largas,
las caricias
tras una oscura bambalina
en el teatro,
los besos de un martes lloroso
y los juegos
de un viernes privado.
Porque cuando estoy con vos
me desaparezco.
Podría divorciarme
de los perdones,
las sonrisas torcidas
y los flojos pantalones...
de tus cejas
que se alzan como el sol.
Puedo tirar sátiras al amor,
a tus sueños,
a los míos
o a los desvelos;
¡pero a vos...!
A vos te quiero.
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