domingo, 15 de enero de 2012

Puedo imaginar...





Puedo imaginar un día aburrido,
que al llegar de la Universidad
un lector me hablara.

Puedo imaginar un jueves color rojo
en que un beso vibrara
y diera una última puntada en el corazón.

Puedo imaginar que la locura vuelve a mí
y que quiero escribir
un poco de palabrería para hacer sonreír
a quien me espera ansioso
al otro lado de la pantalla...

Puedo imaginar que mis letras rescatan un alma,
arrancan sus sonrisas despedazadas
y colocan palabras en una boca cerrada,
que más tarde decide ser por el papel decantada.

Puedo imaginar que quiero sacar lo mejor de mí
para que las buenas compañías vuelvan...
sí, esas que te hacen pasar horas
frente al ordenador declamando,
que te hacen llamar a las madrugadas
para esperar el alba con voces perladas.

Puedo imaginar que me vuelvo loca
y te hablo de fotografía, cine y algunos vinos,
que te cuento mi vida de niña
y nos reímos por las mismas tonterías.

Podría imaginar que soy capaz
de expresar verbalmente cómo tus manos se deslizaban
por mi silueta descarada...
¿la mía? ¡No!
Descaradas tus manos
que a veces me aprietan fuerte en abrazos
y no son capaces de incorporarse a mi piel
de una buena vez.
Sí, puedo imaginar que vuelvo a dártelos
y que te olvidas del mundo mientras tanto.

Podemos imaginar que
adoro salir cuando salen también tus amigos,
que me caen bien...
que tú me caes bien cuando te comportas como ellos.
Ven conmigo, e imagina
que soy una parte añadida de tu familia.

Imaginemos que vuelves a decirme: hoy estás hermosa,
con una mirada de "¡Wow!¿Es ella mi chica?"...
¡espera! Eso aún lo dices.
Aún me acaricias el rostro con ojos anhelantes,
boca delirante,
pulso acelerado.
Todavía siento un terremoto bajo mis pies
cuando mis labios están sobre los tuyos
y mi cuerpo parece fundirse con tus músculos.

Y entonces no quiero imaginar.
O tal vez sí,
quiero imaginar que paso de toda formalidad
y complementos conyugales.
Entonces te elijo a ti,
elijo amarte...
aunque a veces no sepa qué decir
y te den ganas de ahorcarme.

Me imagino amándote
con problemas,
como sea que las situaciones vengan,
porque en esta vida
mi magia se encuentra
a la vuelta de suéter negro con sabor a menta.


Todo porque"...si no hubieras callado en todas nuestras despedidas, no estaríamos al borde de amarnos como la primera vez" (Otoniel Guevara).

No hay comentarios:

Publicar un comentario