Porque entonces querré
arrancarme el corazón del pecho
para que no me dé fiebre
o el escalofrío de mí se apodere.
Dime que eliges reírte
(que tu alma sigue conmigo),
que puedes hacerlo posible,
que quieres escribir.
Dime que sigues ahí
para que yo evite entender
por qué no hay que celebrar el 14
y por qué es bueno salir antes de las diez.
Dime que sigo siendo la única persona
que puede hacerte reír, llorar y amar
con solo hablar, mirar o hasta acariciar.
Dime que tienes los pies en esta tierra,
porque no es posible que yo siga
de un hilo prendida
después de tantos momentos,
tantos besos,
tanto amor.
O dime si ya no te despierto
de tus sueños muertos.
Dímelo.
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