jueves, 26 de abril de 2012

Limbo

Porque el silencio suspendido
sobre mi silueta,
como la nata que flota
en el vaso con café con leche
que precedía
nuestras conversaciones más fluidas,
se apoderó de mis pasos,
ahora pienso con el hígado
y mis letras se volvieron lentas.
Y yo misma me he condenado al limbo
fabricando una culpa ajena,
hasta que logre mantener en pie
el palacio de naipes de mis determinaciones...
entonces tus ojos me verán desde lejos
y brillarán por otras razones,
mientras la añoranza de detalles expirados
me desazona,
me vuelve lánguida y sempiterna...
sempiterna alrededor de tus manos,
misericordias de canciones,
cuentagotas de sueños...
o sempiterna por invitaciones
no entregadas,
caducadas.
Suspendidas.
Como el silencio.
Danzando con él,
lanzando dardos cada noche,
dándome puntadas en la sien.

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