Rojo.
Rojo como se pone el cielo cuando sufrís.
Metal que me ata a la tierra,
a vos, mi puerto, mi imán;
pero que me deja soñar
con la inmortalidad.
Mirá mis labios,
son los besos que se desdibujan en tu cuerpo
desde hace un año.
Y sonrío mientras mi cuello se evapora,
mi torso se vuelve volátil:
tal vez porque querás volar conmigo,
tal vez porque vendrán tiempos mejores cuando ya no podás sujetarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario