jueves, 31 de mayo de 2012

Dime te quiero sin echarme la culpa.

Te quiero,
me has dicho.
Y si me quieres.
me mirarás a los ojos.
Me harás llorar
y me besarás en medio de las desesperaciones,
habrá razones,
habrá planes.
Caricias arrinconadas,
almohadas asesinadas
por saber tantos secretos,
símbolos, amuletos,
fechas valoradas...
risas en medio del mar.
Nos volveremos locos por cantarle a la luna,
nos mataremos mentalmente
para abrazarnos después.
Yo tomaré la forma del deseo
y querrás que escuche las imágenes
que en mi cuerpo tatuarás.
Aceptarás mis invitaciones
a escalar árboles
y a destruir recuerdos.
Beberás cada tanto de mis pechos,
para que veas lo melifluo
de plantar la cara a las situaciones,
me regalarás todas las versiones
de tu corazón
y querré golpearte a veces.
Callarás en todas las despedidas.
Corta la cinta.
Empecemos ya;
todo es eso, si me quisieras en verdad.
...si yo te quisiera.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ayer

Ayer sonreías en la foto,
hablabas demasiado,
me hacías cosquillas...
ayer dijiste un te quiero
que llegó a oídos de todo el mundo.

Ayer leías mucho,
escribías agravios.
jugábamos como adultos recién nacidos.

Ayer estabas cantando,
hacías burbujas con ramas de árboles,
me regalabas garabatos.
Ayer cumplías tus promesas.

Ayer le contestabas a la desesperación,
me llevabas a volar
75 centímetros sobre el suelo,
temías a los adioses
y me llamabas hasta despertar.
Querías irte a casa.

Entonces te perdiste en la alegoría
de la ventana y yo...
yo me di cuenta de que ayer estabas vivo.

lunes, 21 de mayo de 2012

Una y otra vez

Quererte es subir a la cúspide de un edificio,
lanzarme
y rebotar en mi cama con un beso enredado entre los dientes.
Una y otra vez.
Pero es tan imposible que sea capaz de mantener siempre ese ritmo tan delirante,
tan suicida,
que quiero que seas tan idiota como para tener los brazos abiertos por si me caigo.

viernes, 4 de mayo de 2012

Tengo basura en el ojo

Los errores de ortografía,
las quejas,
el abuso de autoridad de la policía
y el victimario que se hace víctima,
conforman lo inútil en la película de mi vida.

Mis ojos ven basura en todo lado,
pues su dueña es una amante del pasado,
de las pausas, de la memoria con sentido.

En mi pupila seguramente estará grabada
la pelea del final de mi madre,
la mordida del perro,
el rostro de la mujer que me insultó en el bus.

Guardo imágenes tontas y pestilentes
por vivir de añorar lo que pudo ser,
esperanza puesta en promesas caducadas he visto también.
Ojos tallados con sueños
que en solo en mi mente se cumplieron,
fascinación por labios que modulan,
por vestidos de alquiler.

Mi infinita ignorancia da cuenta de su color café opaco,
y seguramente, en él también reposa excremento de ácaro,
por almacenar retratos de amores empolvados.

Pero mis ojos, aunque míos,
no dan cuenta de lo que quiero ser.
Por eso no esperes encontrar mi esencia en mi mirada.

lunes, 30 de abril de 2012

Otra manera de hacerte un poema. [Otoniel Guevara]

.este poema empieza por el final
por eso vez ese punto al inicio, Krupskaya.
Este iba a ser un poema espledoroso
Lo planeé con una estructura ardientemente
           original
Por primera vez escribiría la palabra <<linterna>>
porque pensé hacer una relación entre vos y la luz
y algo que lamentablemente recuerdo y no diré
          jamás
Hasta iba a poseer un título
y puntuación
y lo iban a publicar en las puertas de todos los
         retretes
pero algo comenzó a oler mal
y no era el poema
te lo puedo asegurar

Por eso nunca pude empezarlo

             12 de enero de 1991



jueves, 26 de abril de 2012

Limbo

Porque el silencio suspendido
sobre mi silueta,
como la nata que flota
en el vaso con café con leche
que precedía
nuestras conversaciones más fluidas,
se apoderó de mis pasos,
ahora pienso con el hígado
y mis letras se volvieron lentas.
Y yo misma me he condenado al limbo
fabricando una culpa ajena,
hasta que logre mantener en pie
el palacio de naipes de mis determinaciones...
entonces tus ojos me verán desde lejos
y brillarán por otras razones,
mientras la añoranza de detalles expirados
me desazona,
me vuelve lánguida y sempiterna...
sempiterna alrededor de tus manos,
misericordias de canciones,
cuentagotas de sueños...
o sempiterna por invitaciones
no entregadas,
caducadas.
Suspendidas.
Como el silencio.
Danzando con él,
lanzando dardos cada noche,
dándome puntadas en la sien.

lunes, 23 de abril de 2012

Sos vos

Como la "marca personal de heroína"
que alguna vez fui,
ahora te necesito aquí,
necesito esos besos asfixiantes
y desesperados,
esos en que tus lágrimas en mi rostro
me amarraban a vos...
esos que me convertían
en la única dueña de tus palabras,
de las imágenes de tu mente
-sin distorsionar aún-,
esos que me hacían marear,
a pesar del aire tan necesario que me devolvían.
Necesario.
Necesario es exprimir mi cabeza
a ver si aflora un recuerdo tuyo
que extermine este nudo
que funciona como un filtro:
que después logra que de mi garganta
no salgan sino pavadas.
Necesito un beso,
una palabra,
un aliento;
una dosis de vida,
de mi vida,
de tu vida.
¿Qué cosa?
¿Vivir queriéndote?
*¡No!, ¡quiero vivir!

Si no fuera porque sos.
                 porque sos vos.

jueves, 19 de abril de 2012

¿Mi caja?

¿Mi caja?
Mi caja está vacía.
¿Mi caja?
Mi caja está perdida.
Se perdió el año pasado...
quizá en garabatos,
quizá en la bandera argentina.
De pronto en las ramas de un árbol
como una cometa varada, 
quizá en la marca que dejaste en la cama,
en invitaciones ajenas a tomar café;
tal vez en la curva de la "r"
en medio de esperanza.
¿Mi caja?
Está sucia, pero no dañada:
muchos la han agarrado,
pero yo la arrastro conforme ando...
le ha pegado la humedad, 
la polución
y los amores negados
-lo que la oxidó.
Pero ¿por qué preguntas por mi caja?
En el pecho también me cabe
el mecanismo de un reloj.

*Para mi amado Jack, por siempre estar cuidándome las espaldas.

sábado, 31 de marzo de 2012

Rojo


Rojo.
Rojo como se pone el cielo cuando sufrís.
Metal que me ata a la tierra, 
a vos, mi puerto, mi imán;
pero que me deja soñar 
con la inmortalidad.
Mirá mis labios, 
son los besos que se desdibujan en tu cuerpo
desde hace un año.
Y sonrío mientras mi cuello se evapora,
mi torso se vuelve volátil:
tal vez porque querás volar conmigo,
tal vez porque vendrán tiempos mejores cuando ya no podás sujetarme. 

domingo, 25 de marzo de 2012

Lily

Qué difícil es ser observador
de la felicidad ajena
tras un delgado vidrio.
¿Felicidad?
Confieso que lo ignoro
cuando vos creés saberlo
por analogías de la ausencia.

Sé que ves tus propios besos
en boca de alguien más,
palabras bellas
que no harán eco en tu mente,
que imágenes en la suya se convertirán.
Sabés que con él me río más,
sabés que no deja las cosas como están.
Pensás que tiene mi cuerpo,
mi arrugado corazón,
mi tiempo
y sobre todo,
mis versos.

No lo niego.
Pero tuyos son los méritos,
por estar ahí solamente.
Porque hablando, sin darte cuenta,
me reparabas el alma.

Mas lo que no sabés
es que verdaderamente me enamoré
de un amasijo de contradicciones que
me sorprende a cada rato,
aunque no sea gratamente.
Quería vivir y amar también,
pues ser amada
para mí nunca fue nada.

Necesitaba y necesito entregar una parte de mí
que pudiera agrandar un corazón,
y mi manto para el tuyo ya no alcanzaba...
¡es tan grande!

Lo es tanto que mi pecho no sería un buen hogar.

Y sí, muchas de mis lágrimas se las debo,
sé que vos no me harías llorar...
pero no quiero regalarte una monotonía
que con múltiples raíces se quedara
por cortas eternidades;
una que no pudieras soportar y quisieras
terminar siendo ciego.

Con el vidrio al menos
podés ver que sigo en una sola pieza.
Con el vidrio, yo veré
que te liberás del peso que mis actos
alguna vez te propinaron.
Y sé que saldrás del fango,
que saldré de vos.

El vidrio no está fragmentado,
por lo tanto,
los golpes contra él no te harán tanto daño.
Las raíces,
en cambio,
te exprimirían hasta desangrar.
No quiero más sangre que la mía.

"No me digas te amo desde la tumba".





Entendeme, yo nunca quise nada con vos. ¡Y qué boludez!, nunca habrá otro amigo como el que sos.

jueves, 8 de marzo de 2012

Propiedad horizontal. [Sandra Uribe Pérez]

Él administra los males de mi corazón,
los dosifica
en módicas cuotas semanales
a intereses muy bajos.
Su salario es un beso cada tercer día
y un abrazo al desayuno.
A cambio,
él lleva un libro de contabilidad
completamente actualizado con mi estado civil
y mis promesas rotas
y elabora con agilidad las cuentas de cobro a mi tristeza
para hacer la retención en la fuente de mis lágrimas.
De vez en cuando aparecen saldos en rojo de alegría
y es porque hice sobregiros en el banco de algún parque
mientras me entretenía atrapando la voz de los pájaros
en el caracol de los sonidos.
Siempre hay inconvenientes cuando decidimos pasar
los libros y las actas al revisor fiscal,
nunca se sabe por qué faltan besos
en el inventario del olvido.

*En mi defensa quisiera anotar que a veces publico trabajos de otros versadores porque, más que ser un espejo para mí, me maravilla lo melifluo de sus obras.

sábado, 3 de marzo de 2012

Olvido



Y tú sigues siendo
aquel poema nunca escrito,
rodeado de quimeras insondables
y de paraísos perdidos.
De besos nunca entregados,
de deseos nunca expresados...
de gritos mudos
y gemidos amargos.
Y reposas en las fotos de mi memoria
como perpetuo castigo,
y en mi cabeza
los campanazos repiquetean...
porque quiero amarte
y a ti aferrarme,
a ver si a mí misma me devuelvo,
a ver si menos amarga me siento.
Pero tu nombre recuerdo
y entonces todo lo comprendo...
te llamas olvido
y no encajas con una mujer hecha de recuerdos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Sucedió un día cualquiera -Besos para no olvidar-

Un día me cansé de hablar contigo
y decidí callar.
Elegí no repetir las mismas dos palabras
que musitaba con la esperanza
de traducir los impulsos nerviosos de mi pensamiento,
los latidos arrítmicos de mi corazón
en un mensaje que llegaría a tus oídos,
los únicos en este mundo
tienen conexión directa con tu alma.

Ese día era un día normal,
prendí el interruptor del mecanismo de reloj
e hice todo al pie de la letra:
no hablé demasiado,
reí con tus chistes
y te dejé marchar
con uno de mis abrazos enredado en tu espalda.

Pero después de unas horas,
al volver tomaste mi cabeza
entre tus manos con facilidad y firmeza,
me viste a los ojos y pensé:
"¿Me atacará?
¿Reír me hará...?"
Y me plantaste un beso sin más.
Uno de esos besos
que te dejan detenido en el viento.

Y ya no reía con chistes malos,
ya no dejaba enredados mis abrazos,
ya no callaba...
todo fluía.
Por un momento,
tu piel no fue impermeable a mi cariño
y tus labios se convirtieron en los receptores
de todas las historias que me moría por contarte,
de todas las repeticiones esas dos palabras innombrables,
de todas mis risas de cuando en realidad se te sale la gracia.

Y te detuviste, y yo,
por más que siempre quiera luchar
con los clichés en mis experiencias,
sencillamente me fui flotando en una nube
a la siguiente hora de clase.

domingo, 26 de febrero de 2012

Infusión de deseos



Letras, letras y más letras.
Como es lógico me refugiaré en ellas
porque sí permiten amarlas.
Porque a veces, las dosis de ti no me alcanzan,
y he querido
alejarme del vicio...
pero tus caricias
son estrategas de gran talento.
Entonces me siento a pensar en el futuro
mientras me bebo un té de recuerdos,
porque no sirvo para admitir premisas que te agraden
ni para ser aquella dama
que separa la osadía de la delicadeza;
pero no son tus gustos lo que me interesa:
son tus manos, tu piel, tu cara, tus palabras...
no necesitarías más para volar conmigo.

martes, 7 de febrero de 2012

Dímelo

Por favor dime que no te perderé otra vez.
Porque entonces querré
arrancarme el corazón del pecho
para que no me dé fiebre
o el escalofrío de mí se apodere.
Dime que eliges reírte
(que tu alma sigue conmigo),
que puedes hacerlo posible,
que quieres escribir.
Dime que sigues ahí
para que yo evite entender
por qué no hay que celebrar el 14
y por qué es bueno salir antes de las diez.
Dime que sigo siendo la única persona
que puede hacerte reír, llorar y amar
con solo hablar, mirar o hasta acariciar.
Dime que tienes los pies en esta tierra,
porque no es posible que yo siga
de un hilo prendida
después de tantos momentos,
tantos besos,
tanto amor.
O dime si ya no te despierto
de tus sueños muertos.
Dímelo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Frío

Y él me estrecha
en un apretado abrazo
y sus suspiros gélidos
se me calan en los huesos...
el Frío es buen compañero,
ha logrado que desconfíe de la gente
y aprenda a defenderme.
Lo extraño cuando no está
pero quiero alejarlo cuando llega,
no he podido aceptar
que la no emoción también quema
porque me da un modo distinto
del que vibrar no quisiera.
Pero me hacen falta las épocas
en que no le conocía,
no le necesitaba;
mas ahora sin él
no concibo mi vida.
Le amo aunque todavía él no tenga
un pedazo de mi alma,
pero estando congelada
sé que a Frío le alegran mis canciones de amor largas.

sábado, 28 de enero de 2012

Antes y después del lente



("Versión completa", fotografía de Camilo Londoño H.).

Anteriormente, me sentía incompleta cuando dejaba de escribir. Mi alma es inquieta, necia y enamoradiza, y lo único que puede calmarla es sentirse decantada por la tinta y el papel. Cuando no escribo no puedo dar por terminado un asunto, no puedo hacer que un sueño se haga realidad o que un sentimiento deje de calarme los huesos.

La impotencia se apoderaba de mí cuando no sabía qué hacer con toda esa bilis negra que tenía en el cuerpo, esa que se llama melancolía. Porque no hay cosa más inútil para los aguafiestas del productivismo que un intento de poeta, y cuando uno no puede hacer nada por cambiar su mundo, escribe todo lo que le duele... uno no puede más que escribir, para que la bilis no llegue a la lengua y así no lucir como un verdadero idiota al hablar mucho.

Pero si no escribía, solamente me ardían las manos e iba por la vida como una piedra que se patea en el paseo de un día soleado en Leeds, como diría Caroline Bird en alguno de sus poemas. Mas la vida misma se encargó de darme una herramienta para que dejara de molestar tanto con mis quejidos a las personas de mi alrededor.

Y empecé a hacer algo que mi hermana se encargó de decir lo que era con más elocuencia que yo: ver la vida en planos.

Encontré que puede ser más poderoso mostrar cuando no puedo escribir. Porque hay cosas que me cuesta describir, sobre todo cuando lo que más me gusta usar es la poesía pues se termina antes de que me dé tiempo de aburrirme. Y aunque no me cueste tanto transmitir sentimientos con mis palabras, me siento extrañamente satisfecha cuando alguien puede sentir lo que yo siento al ver, por ejemplo, las ramas de un árbol en Nadir al Cenit, el vector gráfico de la canalización del río Medellín desde la estación Industriales del Metro hacia el sur, o los barridos que fácil se logran en un partido de fútbol.

Sin embargo, yo me sigo quejando, y aún más, sigo escribiendo. Mas ahora tengo otra vía de escape, de protesta, de existencia... otra forma de entender mi realidad. Sería maravilloso que las personas tuvieran que experimentar un acercamiento directo con la construcción de fotografías alguna vez. Pero no tengan qué, quiéranlo.

:D

jueves, 26 de enero de 2012

Al revés, al derecho...

Alineación a la derechaLe conocía de siempre, aunque también de nunca, cada vez sus acciones iban más al revés.

Aquella tarde nos propusimos ver el cielo, pero él se acostó boca abajo. Intenté hablarle pero había algo entre nosotros, algo que nos unía pero que me impedía decirle cualquier cosa: era su imaginación que creaba historias en las nubes que carecían de forma. O bien, mi mente imaginando agravios.

Pensé compensar el silencio repartiendo húmedos y cariñosos besos por su garganta, pero él solamente es capaz de apreciarlo en espacios abiertos.

Y mientras me volteaba para intentar ver qué tanto miraba, vi cómo se rascaba el cuello. Entonces lo entendí: era alérgico a mis besos.

No importa, algún día todo me saldrá al derecho.

domingo, 15 de enero de 2012

Puedo imaginar...





Puedo imaginar un día aburrido,
que al llegar de la Universidad
un lector me hablara.

Puedo imaginar un jueves color rojo
en que un beso vibrara
y diera una última puntada en el corazón.

Puedo imaginar que la locura vuelve a mí
y que quiero escribir
un poco de palabrería para hacer sonreír
a quien me espera ansioso
al otro lado de la pantalla...

Puedo imaginar que mis letras rescatan un alma,
arrancan sus sonrisas despedazadas
y colocan palabras en una boca cerrada,
que más tarde decide ser por el papel decantada.

Puedo imaginar que quiero sacar lo mejor de mí
para que las buenas compañías vuelvan...
sí, esas que te hacen pasar horas
frente al ordenador declamando,
que te hacen llamar a las madrugadas
para esperar el alba con voces perladas.

Puedo imaginar que me vuelvo loca
y te hablo de fotografía, cine y algunos vinos,
que te cuento mi vida de niña
y nos reímos por las mismas tonterías.

Podría imaginar que soy capaz
de expresar verbalmente cómo tus manos se deslizaban
por mi silueta descarada...
¿la mía? ¡No!
Descaradas tus manos
que a veces me aprietan fuerte en abrazos
y no son capaces de incorporarse a mi piel
de una buena vez.
Sí, puedo imaginar que vuelvo a dártelos
y que te olvidas del mundo mientras tanto.

Podemos imaginar que
adoro salir cuando salen también tus amigos,
que me caen bien...
que tú me caes bien cuando te comportas como ellos.
Ven conmigo, e imagina
que soy una parte añadida de tu familia.

Imaginemos que vuelves a decirme: hoy estás hermosa,
con una mirada de "¡Wow!¿Es ella mi chica?"...
¡espera! Eso aún lo dices.
Aún me acaricias el rostro con ojos anhelantes,
boca delirante,
pulso acelerado.
Todavía siento un terremoto bajo mis pies
cuando mis labios están sobre los tuyos
y mi cuerpo parece fundirse con tus músculos.

Y entonces no quiero imaginar.
O tal vez sí,
quiero imaginar que paso de toda formalidad
y complementos conyugales.
Entonces te elijo a ti,
elijo amarte...
aunque a veces no sepa qué decir
y te den ganas de ahorcarme.

Me imagino amándote
con problemas,
como sea que las situaciones vengan,
porque en esta vida
mi magia se encuentra
a la vuelta de suéter negro con sabor a menta.


Todo porque"...si no hubieras callado en todas nuestras despedidas, no estaríamos al borde de amarnos como la primera vez" (Otoniel Guevara).

martes, 10 de enero de 2012

El árbol dorado

"Delante de mi ventana hay un árbol,
un árbol tan grande del que te puedes colgar
para soñar

Estamos en otoño y me cuelgo de él,
mi Papy viene hacia mí,
en el sol,
y en el ojo doble de su gran aparato
me cuelga (clic) al fondo de una imagen

En las hojas doradas
disfruto en sueños,
disfruto con ser amada
sobre un árbol colgada"
-M.E.
(Nunca olvides que te quiero, Delphine Bertholon).

Hay momentos en la vida en que el tiempo podría detenerse "estilo Big Fish". El primero es cuando se termina una historia antes de que te aburra (cosa que logran algunas poesías); el segundo, cuando crees que una fotografía tiene vida; el tercero, cuando ves que una persona ha expresado con palabras más elocuentes lo que estaba en tu cabeza, sin sentirte menos "original" por ello.

En el tercer caso, no sé si todos los que hacemos "garabaticos" de vez en cuando estemos condenados a tener el pedazo de un cliché por algún lado, una parte de aquellos motivos que han movido a la Literatura en la humanidad, como el amor o la muerte. Es complicado lograr, entonces, hacer algo que suene medianamente novedoso.

Pero hay algo que resulta realmente impactante, y es cuando se comparte de buena manera aquellos motivos, cuando las narraciones son tan similares, pero tan distintas que parecen ser armónicas.

Y hoy me alegra saber que, aunque solo se trata de algunas puntadas, algo de mi prosa se complementa con las bellas letras de la francesa Delphine Bertholon, que sin duda, supo escribir una de las buenas obras de literatura. Y eso ya es decir mucho, pues hay dos razones: los dueños de las letras no son solamente los autores consagrados, y, como decía José Saramago, "la vida está llena de historias, pero no todas las historias de la vida son Literatura".