Sólo quisiera amarte
aunque todavía más me rechaces;
no sé si quiera dejar de recordarte,
tengo que soltarte...
Intacto está tu recuerdo
abarcando los rincones de mi pensamiento;
gozo siento si te imagino conmigo,
odio hacia mí misma desprendo porque no te olvido.
28/10/10
jueves, 28 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
El último capítulo.
"Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo." -Pablo Neruda, Poema 20.
I
En esta mañana tormentosa
te veo al otro lado del patio
y me digo:
parezco metida en la historia de Sábato.
Sí, parece que te encontraras
en un túnel apartado,
al cual jamás llegan los recuerdos;
sin embargo, la mentira
sí está sentada
en la escalera de entrada
palmeándose las rodillas.
Y te pregunto:
¿Alguna vez quisiste tanto a alguien
que te quisiste menos a ti misma?
No imaginas la rabia que me invade
al sabes que vives con él y no me extrañas...
¡Pero qué ilusa!
Si te volvió su espejo
y ahora eres igual de arrogante.
No pudiste tragarte tu orgullo
cuando lloré y conté que mi madre tenía cáncer,
seguramente te autoafirmaste:
-Debe ser otro de sus males
de amores.
II
Recuerdo cuando éramos hermanas,
o más bien, cuando tenías por sombra
a la que apenas comienzan a llamar Laura;
te fascinaba pavonearte
mientras yo trataba de alcanzarte,
tan sólo era tu imitación barata.
También me diste el título
de mi libro de poesía
-el cual cambié
después de un tiempo-,
comenzaste a rimar porque yo lo hacía,
y como siempre tú tenías
los mejores versos.
Eso, mi evasiva amiga,
era lo que yo llamaba:
"mis mejores tiempos".
III
Me sorprende ver
que te debo lo que soy,
no conoces la desolación
que produce no sentir algo propio.
Escribimos juntas
nuestras primeras historias,
mientras construía mi casa de sueños
al lado de la prosopopeya de la realidad;
y justo ahora no creo
que musas tan falsas una vez
llegaron a salir de mi tintero.
Compartimos una supuesta alegría,
con victorias más tuyas que mías:
concursos de oratoria,
cuenteros, mejor lector...
no te importaba,
en tanto la segunda fuera yo,
así podríamos comernos el mundo juntas.
Pero nunca imaginaste
qué pasaría si yo llegara a faltarte.
IV
Comenzó con una leve brisa,
con gotas ácidas
que me punzaban la cara...
Empezaste a ver a otras personas,
olvidándote de tu parte oscura
(aunque si me lo preguntas,
para mi el fucsia
significa oscuridad).
Me metiste en el alma
tu estilo esquizoide,
tu ridículo concepto de:
"No, no es mi naturaleza,
yo no ruego";
me rayaste el cerebro
con aquello de que es mejor
que la efusividad, la depresión,
porque dando lástima
es que se escribe bien.
¡Lástima!
Es lo que le producía a él,
¿no lo recuerdas?
(...) Y nunca importó nada,
porque en la amistad "siempre sería la primera",
eso me asegurabas.
Y cuando me enfadaba
por sentirme reemplazada
por una bonita envoltura,
era yo quien debía pedir disculpas
por tener cosas tontas en la cabeza,
Sin embargo, mi corazón es débil
y yo soportaba impaciente
tus duros golpes, de esos que hieren;
te quería, aunque fueras mi propia muerte.
V
Luego apareció Eros, el caronte,
y lo pongo en el Hades porque
parece haberte asesinado
y puesto en tu lugar a otra.
Ella ya no es parte de mí.
Porque te llamaba mi complemento,
eras el yang que le faltaba a mi yin,
pero es una gran tragedia
que una promesa de esas
ahora vague en los confines del mar
de las sonrisas quebradas,
los sueños frustrados
y las realidades vanas.
Al principio, creí que él
era tu felicidad;
tenías ganas de vivir, luchabas,
te sentías completa,
mutó el color de tu aura...
pero pasado el tiempo,
cual dementor absorbió tu alma.
"Allá ella", me decía a mí misma,
"yo estoy bien si está contenta".
Aunque él no tardó en deshacerse de mí,
claro, con tu consentimiento,
porque no te pusiste de mi parte, por supuesto.
Es él quien es el amor de tu vida.
VI
Y una mañana me solté sin más.
¿Acaso un reflejo no es capaz?
Ya ves, ya no estoy ahí,
no lo estaría por siempre
y lo sabías,
aunque no se me de
esto de promesas romper.
E indignada estabas
pues ya no tenías quien llevara la cola
de tu vestido de novia,
te ofendías
porque a él toda la culpa atribuía...
¡cuánta razón tenías!
Era muy injusta al no pensar
que también compartías
la responsabilidad,
como todo lo tuyo con él.
Esa brisa pronto se convirtió
en una tormenta ácida,
a huir me vi obligada
pues no estaba dispuesta
a corroerme por la nostalgia.
VII
Ahora que ya
nadie da razón de mí,
de tu vida desaparecí
y sé que estás atrapada
en una utopía estoica
de amor subversivo,
y no puedo evitar alegrarme
por razón haber tenido,
aunque a veces estén
los molestos recuerdos
asomándose por mis ventanas del alma.
Cuando decidas mirar atrás
no olvides a quién le debes todo esto,
pues puedes enorgullecerte de tener personalidad propia,
pero si algo aprendí de ti
es que para salir a la superficie
debes hundir a alguien más.
"Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo." -Pablo Neruda, Poema 20.
La noche está estrellada y ella no está conmigo." -Pablo Neruda, Poema 20.
I
En esta mañana tormentosa
te veo al otro lado del patio
y me digo:
parezco metida en la historia de Sábato.
Sí, parece que te encontraras
en un túnel apartado,
al cual jamás llegan los recuerdos;
sin embargo, la mentira
sí está sentada
en la escalera de entrada
palmeándose las rodillas.
Y te pregunto:
¿Alguna vez quisiste tanto a alguien
que te quisiste menos a ti misma?
No imaginas la rabia que me invade
al sabes que vives con él y no me extrañas...
¡Pero qué ilusa!
Si te volvió su espejo
y ahora eres igual de arrogante.
No pudiste tragarte tu orgullo
cuando lloré y conté que mi madre tenía cáncer,
seguramente te autoafirmaste:
-Debe ser otro de sus males
de amores.
II
Recuerdo cuando éramos hermanas,
o más bien, cuando tenías por sombra
a la que apenas comienzan a llamar Laura;
te fascinaba pavonearte
mientras yo trataba de alcanzarte,
tan sólo era tu imitación barata.
También me diste el título
de mi libro de poesía
-el cual cambié
después de un tiempo-,
comenzaste a rimar porque yo lo hacía,
y como siempre tú tenías
los mejores versos.
Eso, mi evasiva amiga,
era lo que yo llamaba:
"mis mejores tiempos".
III
Me sorprende ver
que te debo lo que soy,
no conoces la desolación
que produce no sentir algo propio.
Escribimos juntas
nuestras primeras historias,
mientras construía mi casa de sueños
al lado de la prosopopeya de la realidad;
y justo ahora no creo
que musas tan falsas una vez
llegaron a salir de mi tintero.
Compartimos una supuesta alegría,
con victorias más tuyas que mías:
concursos de oratoria,
cuenteros, mejor lector...
no te importaba,
en tanto la segunda fuera yo,
así podríamos comernos el mundo juntas.
Pero nunca imaginaste
qué pasaría si yo llegara a faltarte.
IV
Comenzó con una leve brisa,
con gotas ácidas
que me punzaban la cara...
Empezaste a ver a otras personas,
olvidándote de tu parte oscura
(aunque si me lo preguntas,
para mi el fucsia
significa oscuridad).
Me metiste en el alma
tu estilo esquizoide,
tu ridículo concepto de:
"No, no es mi naturaleza,
yo no ruego";
me rayaste el cerebro
con aquello de que es mejor
que la efusividad, la depresión,
porque dando lástima
es que se escribe bien.
¡Lástima!
Es lo que le producía a él,
¿no lo recuerdas?
(...) Y nunca importó nada,
porque en la amistad "siempre sería la primera",
eso me asegurabas.
Y cuando me enfadaba
por sentirme reemplazada
por una bonita envoltura,
era yo quien debía pedir disculpas
por tener cosas tontas en la cabeza,
Sin embargo, mi corazón es débil
y yo soportaba impaciente
tus duros golpes, de esos que hieren;
te quería, aunque fueras mi propia muerte.
V
Luego apareció Eros, el caronte,
y lo pongo en el Hades porque
parece haberte asesinado
y puesto en tu lugar a otra.
Ella ya no es parte de mí.
Porque te llamaba mi complemento,
eras el yang que le faltaba a mi yin,
pero es una gran tragedia
que una promesa de esas
ahora vague en los confines del mar
de las sonrisas quebradas,
los sueños frustrados
y las realidades vanas.
Al principio, creí que él
era tu felicidad;
tenías ganas de vivir, luchabas,
te sentías completa,
mutó el color de tu aura...
pero pasado el tiempo,
cual dementor absorbió tu alma.
"Allá ella", me decía a mí misma,
"yo estoy bien si está contenta".
Aunque él no tardó en deshacerse de mí,
claro, con tu consentimiento,
porque no te pusiste de mi parte, por supuesto.
Es él quien es el amor de tu vida.
VI
Y una mañana me solté sin más.
¿Acaso un reflejo no es capaz?
Ya ves, ya no estoy ahí,
no lo estaría por siempre
y lo sabías,
aunque no se me de
esto de promesas romper.
E indignada estabas
pues ya no tenías quien llevara la cola
de tu vestido de novia,
te ofendías
porque a él toda la culpa atribuía...
¡cuánta razón tenías!
Era muy injusta al no pensar
que también compartías
la responsabilidad,
como todo lo tuyo con él.
Esa brisa pronto se convirtió
en una tormenta ácida,
a huir me vi obligada
pues no estaba dispuesta
a corroerme por la nostalgia.
VII
Ahora que ya
nadie da razón de mí,
de tu vida desaparecí
y sé que estás atrapada
en una utopía estoica
de amor subversivo,
y no puedo evitar alegrarme
por razón haber tenido,
aunque a veces estén
los molestos recuerdos
asomándose por mis ventanas del alma.
Cuando decidas mirar atrás
no olvides a quién le debes todo esto,
pues puedes enorgullecerte de tener personalidad propia,
pero si algo aprendí de ti
es que para salir a la superficie
debes hundir a alguien más.
"Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo." -Pablo Neruda, Poema 20.
viernes, 8 de octubre de 2010
Gracias por venir...
"Estoy de acuerdo contigo", le dije por el Messenger.
Pensé en copiarle "con vos", pero no creo que llegue el día en que deje de "tutearle".
Estoy en el PC, con una hoja en blanco y un síndrome "anti-musas" letal. Bueno, ya no está blanca del todo.
Recuerdo la lluvia de ayer, y como me la pasé todo el día narrando en mi mente mi propia vida, mientras el presente transcurre y sigo pensándole.
El J-Rock suena en mis oídos, con la canción de Jigoku Shouju.
Acaba de desconectarse, a lo mejor vuelva más tarde.
Una vez más se va y yo debo tragarme mis palabras. No puedo afirmar deliberadamente: "creo que te amo", porque nunca me llegaste a decir más que "te quiero" cuando estuvimos juntos.
Ya volviste, demasiado pronto. Me dices que es un problema de red.
"Estoy hablando con una amiga, ella es una buena persona", debe tener esa connotación en su inconsciente. "Estoy hablando con mi ex novio", pienso yo.
"No te preocupes", le digo. No debe preocuparse por eso, ni por el hecho de que yo todavía siga enganchada a su corazón, mientras éste va a máxima velocidad tras otro, probablemente, y espera que mi gancho se suelte en cualquier momento.
Hablamos de cosas vanas, nuestras conversaciones ya no tienen fondo. Como probablemente pase con este escrito.
Y entonces recuerdo la última vez que le vi. Fue en un día importante para mí, y él estuvo allí acompañándome, se trajo a su familia, y yo... no pude evitar pensar en que un día fui parte de ella, como decía su madre. Yo insisto, "soy una buena amiga".
Soy tan buena que no le puedo olvidar. Lo soy tanto, que siendo tan sincera, con él no me puedo sincerar.
Creo tanto que los sueños de cualquier modo se hacen realidad, que un día le pregunté si lo nuestro había sido real. Me dio una respuesta afirmativa, sí, pero en tiempo pasado.
A lo mejor yo sola me quedé ahí.
Y ese día le dije: "Gracias por venir". Sabiendo que esas tres palabras significan, "quisiera que no te fueras de mí".
[Para S.G. (aunque no sé si deba ocultar su identidad, porque nadie visita este blog)] 08-10-10
Pensé en copiarle "con vos", pero no creo que llegue el día en que deje de "tutearle".
Estoy en el PC, con una hoja en blanco y un síndrome "anti-musas" letal. Bueno, ya no está blanca del todo.
Recuerdo la lluvia de ayer, y como me la pasé todo el día narrando en mi mente mi propia vida, mientras el presente transcurre y sigo pensándole.
El J-Rock suena en mis oídos, con la canción de Jigoku Shouju.
Acaba de desconectarse, a lo mejor vuelva más tarde.
Una vez más se va y yo debo tragarme mis palabras. No puedo afirmar deliberadamente: "creo que te amo", porque nunca me llegaste a decir más que "te quiero" cuando estuvimos juntos.
Ya volviste, demasiado pronto. Me dices que es un problema de red.
"Estoy hablando con una amiga, ella es una buena persona", debe tener esa connotación en su inconsciente. "Estoy hablando con mi ex novio", pienso yo.
"No te preocupes", le digo. No debe preocuparse por eso, ni por el hecho de que yo todavía siga enganchada a su corazón, mientras éste va a máxima velocidad tras otro, probablemente, y espera que mi gancho se suelte en cualquier momento.
Hablamos de cosas vanas, nuestras conversaciones ya no tienen fondo. Como probablemente pase con este escrito.
Y entonces recuerdo la última vez que le vi. Fue en un día importante para mí, y él estuvo allí acompañándome, se trajo a su familia, y yo... no pude evitar pensar en que un día fui parte de ella, como decía su madre. Yo insisto, "soy una buena amiga".
Soy tan buena que no le puedo olvidar. Lo soy tanto, que siendo tan sincera, con él no me puedo sincerar.
Creo tanto que los sueños de cualquier modo se hacen realidad, que un día le pregunté si lo nuestro había sido real. Me dio una respuesta afirmativa, sí, pero en tiempo pasado.
A lo mejor yo sola me quedé ahí.
Y ese día le dije: "Gracias por venir". Sabiendo que esas tres palabras significan, "quisiera que no te fueras de mí".
[Para S.G. (aunque no sé si deba ocultar su identidad, porque nadie visita este blog)] 08-10-10
sábado, 2 de octubre de 2010
Uno de mis favoritos...
LAS DESPEDIDAS SON MÁS DOLOROSAS CUANDO NO SE DICE ADIÓS.
¡Oh, niño terco!
Cuándo aprenderás...
Casi siempre sólo te interesa jugar
y tu atención es débil;
no olvides tus zapatos,
pues pronto deberás marchar.
¡Mírame a los ojos!
Debo despedirme ya.
Es cierto,
olvidas lo que siento...
es cierto,
no escuchas lo que pienso.
Tal vez no pueda decirte adiós,
no vas a entenderlo...
...Porque aún no entiendes,
un silencio no comprendes,
ignoras al mundo y
en tus juegos te escondes;
de mí nada conoces.
Por eso no puedo decirte adiós.
No me oirás,
hasta que no asimiles que un "dejémoslo"
significa "insiste un poco más".
Entonces, ¡hasta luego!
Aunque lamentablemente en mi corazón
sea "hasta la eternidad".
¡Oh, niño terco!
Cuándo aprenderás...
Casi siempre sólo te interesa jugar
y tu atención es débil;
no olvides tus zapatos,
pues pronto deberás marchar.
¡Mírame a los ojos!
Debo despedirme ya.
Es cierto,
olvidas lo que siento...
es cierto,
no escuchas lo que pienso.
Tal vez no pueda decirte adiós,
no vas a entenderlo...
...Porque aún no entiendes,
un silencio no comprendes,
ignoras al mundo y
en tus juegos te escondes;
de mí nada conoces.
Por eso no puedo decirte adiós.
No me oirás,
hasta que no asimiles que un "dejémoslo"
significa "insiste un poco más".
Entonces, ¡hasta luego!
Aunque lamentablemente en mi corazón
sea "hasta la eternidad".
martes, 20 de julio de 2010
Te quiero y es mi culpa.
Porque no puedo
olvidar ese beso
que me diste,
o cuando era yo
quien daba muchos con
el corazón;
¿cariño o amor?
¡Qué sé yo!
La culpa es mía tan sólo
pues solamente una persona soy
y para esto se necesitan dos...
olvidar ese beso
que me diste,
o cuando era yo
quien daba muchos con
el corazón;
¿cariño o amor?
¡Qué sé yo!
La culpa es mía tan sólo
pues solamente una persona soy
y para esto se necesitan dos...
...Almas.
Pero la tuya hace rato
se encuentra nadando
en las aguas
de los sueños frustrados.
20/07/10 - 9:23 am.
"Puedo jugar a se cualquier cosa. Mas con lo único que no puedo mentirme a mí misma es con mis musas..."
viernes, 16 de julio de 2010
Otoniel Guevara...
Fortuna
Qué suerte que tu falda sólo tapa tu sexo
y no tu boca
porque así puedo adivinar las historias
que un beso desdibuja
Qué suerte
porque tapa tus nalgas
pero deja al descubierto tu mirada
Qué suerte
porque sus cerraduras no detienen al viento:
lo que tu falda prohibe lo inventa mi deseo
Qué suerte que tu falda
sólo tapa tu cuerpo sólo ciñe tu talle
sólo insiste en misterios
Qué suerte que tu falda
no te tape de mí.
Qué suerte que tu falda sólo tapa tu sexo
y no tu boca
porque así puedo adivinar las historias
que un beso desdibuja
Qué suerte
porque tapa tus nalgas
pero deja al descubierto tu mirada
Qué suerte
porque sus cerraduras no detienen al viento:
lo que tu falda prohibe lo inventa mi deseo
Qué suerte que tu falda
sólo tapa tu cuerpo sólo ciñe tu talle
sólo insiste en misterios
Qué suerte que tu falda
no te tape de mí.
Darío Jaramillo Agudelo...
PRIMERO ESTÁ LA SOLEDAD
Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese froto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.
Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese froto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.
Caroline Bird...
A Love Song
Long before we tie the knot, Divorce moves in.
He sits on the naughty step, patting his knees.
Crowned in towel, I step out the shower
and he’s there, handing me a raffle ticket.
He plays kick-about with the neighbourhood kids,
chalks crosses on their doors and buys them Big Macs.
Socking his fist into the bowl of his hat,
he’d kicked the gate wide, that sunny day in Leeds.
My mum was incredulous, “she’s only ten,
she can’t possibly have made contact with you.”
He clocked my young face and handed me his card.
‘Call me when you fall in love, I’m here to help.’
Perhaps he smelt something in my pheromones,
a cynicism rising from my milk-teeth.
With gum, he stuck notes on Valentine’s flowers:
tiny life-letters in factual grey ink.
The future cut two keys for a new couple.
On my twenty-first, Divorce took the spare room.
He loves to breathe down the spout of the kettle,
make our morning coffee taste mature and sad.
He waits by the car, slowing tapping Tic-tacs
down his throat. We’ve thought about stabbing him,
but he’s such a talented calligrapher:
our wedding invitations look posh as pearl.
He bought us this novelty fridge-magnet set,
a naked doll with stick-on wedding dresses.
Divorce and I sometimes sit in the kitchen,
chucking odd magnetic outfits at the fridge.
He does the cooking, guarding over the soup,
dipping his ladle like a spectral butler.
He picks me daisies, makes me mix-tapes, whispers
‘call me D,’ next thing he’ll be lifting the veil.
After the honeymoon, we’ll do up the loft,
give Divorce his own studio apartment.
We must keep him sweet, my fiancée agrees,
look him in the eye, subtly hide matches,
remember we’ve an arsonist in the house.
The neighbours think we’re crazy, pampering him
like a treasured child, warming his freezing feet,
but we sing Divorce to sleep with long love songs.
Canción de Amor
Mucho antes de atar el nudo, el divorcio se mueve dentro.
Se sienta en el escalón más travieso, dándose palmaditas en las rodillas.
Coronada en una toalla, salgo de la ducha
y él está ahí, dándome un boleto de rifa.
Él juega con saque de sobre con los niños del barrio,
tizas de cruces en las puertas y los compra Big Macs.
Invirtiendo en el puño dentro de la taza de su sombrero,
que había pateado la puerta ancha, ese día soleado en Leeds.
Mi madre no se lo podía creer ", que está a tan sólo diez,
no es posible que se haya puesto en contacto con ustedes. "
Él marcó mi rostro joven y me entregó su tarjeta.
"Llámame cuando te enamores, estoy aquí para ayudarte."
Tal vez olió algo en mi feromonas,
un aumento de cinismo en mis dientes de leche.
Con la goma, se aferró a notas de flores de San Valentín:
pequeña vida letras en tinta gris de hechos.
El futuro corta dos claves para una nueva pareja.
En mis 21, el divorcio ocupa la habitación de invitados.
Él ama respirar por la boquilla de la tetera,
hace gustoso a nuestro café de la mañana maduro y triste.
Él espera por el coche, frenar tocando Tic-TAC
por su garganta. Hemos pensado en apuñalarlo,
pero él es un calígrafo de talento:
nuestras invitaciones de la boda tienen elegante aspecto como de perlas.
Él nos compró este nuevo lote, imanes para la nevera,
una muñeca desnuda con vestidos de novia intercambiables.
El divorcio y yo a veces nos sentamos en la cocina,
sujeción extraña trajes magnético en la nevera.
Él hace la cocina, cuidando más de la sopa,
sumergiendo su cuchara como un mayordomo espectral.
Me coge margaritas, me hace mezclas, susurra
Lo siguiente que "me llaman D" hasta que él levante el velo.
Después de la luna de miel, Divorcio se irá al desván,
y le haremos su propio apartamento-estudio.
Debemos mantenerlo dulce, mi prometido está de acuerdo,
Mirarlo a los ojos, sutilmente ocultar los cerillos,
Recuerda que tenemos un pirómano en la casa.
Los vecinos piensan que estamos locos, lo mimos
como un niño muy querido, calentando sus pies del frío,
pero cantamos a Divorcio para dormir con canciones de amor largas.
Long before we tie the knot, Divorce moves in.
He sits on the naughty step, patting his knees.
Crowned in towel, I step out the shower
and he’s there, handing me a raffle ticket.
He plays kick-about with the neighbourhood kids,
chalks crosses on their doors and buys them Big Macs.
Socking his fist into the bowl of his hat,
he’d kicked the gate wide, that sunny day in Leeds.
My mum was incredulous, “she’s only ten,
she can’t possibly have made contact with you.”
He clocked my young face and handed me his card.
‘Call me when you fall in love, I’m here to help.’
Perhaps he smelt something in my pheromones,
a cynicism rising from my milk-teeth.
With gum, he stuck notes on Valentine’s flowers:
tiny life-letters in factual grey ink.
The future cut two keys for a new couple.
On my twenty-first, Divorce took the spare room.
He loves to breathe down the spout of the kettle,
make our morning coffee taste mature and sad.
He waits by the car, slowing tapping Tic-tacs
down his throat. We’ve thought about stabbing him,
but he’s such a talented calligrapher:
our wedding invitations look posh as pearl.
He bought us this novelty fridge-magnet set,
a naked doll with stick-on wedding dresses.
Divorce and I sometimes sit in the kitchen,
chucking odd magnetic outfits at the fridge.
He does the cooking, guarding over the soup,
dipping his ladle like a spectral butler.
He picks me daisies, makes me mix-tapes, whispers
‘call me D,’ next thing he’ll be lifting the veil.
After the honeymoon, we’ll do up the loft,
give Divorce his own studio apartment.
We must keep him sweet, my fiancée agrees,
look him in the eye, subtly hide matches,
remember we’ve an arsonist in the house.
The neighbours think we’re crazy, pampering him
like a treasured child, warming his freezing feet,
but we sing Divorce to sleep with long love songs.
Canción de Amor
Mucho antes de atar el nudo, el divorcio se mueve dentro.
Se sienta en el escalón más travieso, dándose palmaditas en las rodillas.
Coronada en una toalla, salgo de la ducha
y él está ahí, dándome un boleto de rifa.
Él juega con saque de sobre con los niños del barrio,
tizas de cruces en las puertas y los compra Big Macs.
Invirtiendo en el puño dentro de la taza de su sombrero,
que había pateado la puerta ancha, ese día soleado en Leeds.
Mi madre no se lo podía creer ", que está a tan sólo diez,
no es posible que se haya puesto en contacto con ustedes. "
Él marcó mi rostro joven y me entregó su tarjeta.
"Llámame cuando te enamores, estoy aquí para ayudarte."
Tal vez olió algo en mi feromonas,
un aumento de cinismo en mis dientes de leche.
Con la goma, se aferró a notas de flores de San Valentín:
pequeña vida letras en tinta gris de hechos.
El futuro corta dos claves para una nueva pareja.
En mis 21, el divorcio ocupa la habitación de invitados.
Él ama respirar por la boquilla de la tetera,
hace gustoso a nuestro café de la mañana maduro y triste.
Él espera por el coche, frenar tocando Tic-TAC
por su garganta. Hemos pensado en apuñalarlo,
pero él es un calígrafo de talento:
nuestras invitaciones de la boda tienen elegante aspecto como de perlas.
Él nos compró este nuevo lote, imanes para la nevera,
una muñeca desnuda con vestidos de novia intercambiables.
El divorcio y yo a veces nos sentamos en la cocina,
sujeción extraña trajes magnético en la nevera.
Él hace la cocina, cuidando más de la sopa,
sumergiendo su cuchara como un mayordomo espectral.
Me coge margaritas, me hace mezclas, susurra
Lo siguiente que "me llaman D" hasta que él levante el velo.
Después de la luna de miel, Divorcio se irá al desván,
y le haremos su propio apartamento-estudio.
Debemos mantenerlo dulce, mi prometido está de acuerdo,
Mirarlo a los ojos, sutilmente ocultar los cerillos,
Recuerda que tenemos un pirómano en la casa.
Los vecinos piensan que estamos locos, lo mimos
como un niño muy querido, calentando sus pies del frío,
pero cantamos a Divorcio para dormir con canciones de amor largas.
viernes, 25 de junio de 2010
José Saramago (1922-2010)
"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista: tienes que leer."
viernes, 18 de junio de 2010
Y me quedé ahí...

Por más que tiendo
a filosofar a veces sobre el tiempo,
me parece que mi vida
fuese atemporal;
a menudo quedo congelada
en el umbral
de los recuerdos...
Todos ellos
han sido cuidadosamente
almacenados en mi caja,
cofre aquél dónde reposa
mi corazón.
Pero por más que escarbo
y escarbo,
en la caja de madera
nada hallo...
...Nada de ti.
17/06/10-1:00
"¿Qué puedo decir? A veces las musas vienen cuando estoy a punto de tocar al enigmático Morfeo..."
viernes, 11 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
Una extraña sensación recorre mi cuerpo,
me he quedado helada con las palabras del viento...
Sólo son sueños.
Sueños que de cualquier modo
se harán realidad...
Y de nuevo soñaré sola
de nuevo me inventaré mi historia
Soñaré que alguien escucha mis palabras
que alguien entiende lo que escribo...
Entender, esa es la cuestión.
"Nadie me entiende",
he dicho muchas veces,
pero lo cierto es
que yo tampoco me entiendo del todo...
(...) Suele suceder cuando las musas
se esconden bajo la cama
y hay que sacarlas a rastras,
llamándolas con sentimientos desesperados...
me he quedado helada con las palabras del viento...
Sólo son sueños.
Sueños que de cualquier modo
se harán realidad...
Y de nuevo soñaré sola
de nuevo me inventaré mi historia
Soñaré que alguien escucha mis palabras
que alguien entiende lo que escribo...
Entender, esa es la cuestión.
"Nadie me entiende",
he dicho muchas veces,
pero lo cierto es
que yo tampoco me entiendo del todo...
(...) Suele suceder cuando las musas
se esconden bajo la cama
y hay que sacarlas a rastras,
llamándolas con sentimientos desesperados...
Tiempo
Que difícil es dejar a alguien que amas de verdad.
Y entonces se preguntarán:
¿Si le ama por qué le dejará?
Pues porque necesito tiempo para pensar,
Relajarme y descansar...
No tiene por qué aguantarme,
Ni aguantar mis preguntas
Ni mis miedos
Ni mis dudas
Ni mis celos.
Ya son muchas lágrimas caídas
Tanto tuyas como mías,
Y es mejor un "hasta siempre pronto"
Que un "adiós para siempre";
Que seguiré aquí para que me cuentes
Tus alegrías y tus males,
Sé que estarás ahí si te necesito...
Y que puede que nazca de nuevo la magia
Que el primer día nos unió,
Que quizás es esto lo que necesitamos
Tanto tu como yo...
** Hasta siempre mi amor **
Y entonces se preguntarán:
¿Si le ama por qué le dejará?
Pues porque necesito tiempo para pensar,
Relajarme y descansar...
No tiene por qué aguantarme,
Ni aguantar mis preguntas
Ni mis miedos
Ni mis dudas
Ni mis celos.
Ya son muchas lágrimas caídas
Tanto tuyas como mías,
Y es mejor un "hasta siempre pronto"
Que un "adiós para siempre";
Que seguiré aquí para que me cuentes
Tus alegrías y tus males,
Sé que estarás ahí si te necesito...
Y que puede que nazca de nuevo la magia
Que el primer día nos unió,
Que quizás es esto lo que necesitamos
Tanto tu como yo...
** Hasta siempre mi amor **
jueves, 27 de mayo de 2010
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